La industria produce cerca del 34% de las emisiones de gases de invernadero.

La energía eléctrica, el agua o el gas, con sus precios en constante aumento y una mayor sensibilidad frente a cuestiones medioambientales, son recursos cada vez más valiosos. La industria produce cerca del 34% de las emisiones de gases de invernadero. Por consiguiente, sobre ella recae la gran responsabilidad de mejorar continuamente la eficiencia energética y el uso de los recursos, como también la protección del medio ambiente.

Esto representa un desafío considerable para los sectores en donde incide de manera decisiva el manejo de un gran cantidad de energía, la máxima disponibilidad y una reducción permanente de los costes: tanto en industrias de proceso como en manufactureras.

Dentro del ámbito de la eficiencia energética, fabricantes especialistas, líderes de mercado, apuestan por la innovación en sus productos como factor clave para mejorar la productividad.

Así, los clientes de los sectores químico, petroquímico, y energía, entre otros, requieren habitualmente posicionadotes inteligentes para sus válvulas de control, lo que redunda en un menor consumo de aire comprimido, electricidad y mantenimiento.

En la industria, la mayor parte de la energía consumida proviene del uso de motores eléctricos, por lo que la operación y conservación de éstos representa uno de los campos más fértiles de oportunidades de ahorro de energía, que se traducen en una reducción de los costes de producción y en una mayor competitividad.

Existen soluciones que limitan la corriente y el par de arranque, reduciendo los esfuerzos mecánicos y las caídas de tensión en la red, y reduciendo un 60 % los picos de intensidad y demanda energética en el arranque frente a un arranque directo.

Por otro lado, en los entornos industriales abundan los equipos eléctricos, la iluminación con balastros, los sistemas de refrigeración y aire acondicionado, etc., todos ellos son sistemas que presentan un exceso de consumo de potencia reactiva.

Desde el punto de vista de la distribución eléctrica, la existencia de la energía reactiva no es asumible desde un punto de vista económico. Las compañías eléctricas aplican penalizaciones en sus facturas según el nivel de ésta, pues dicho aporte de energía reactiva debe ser producido y transportado por las redes, precisando mayores inversiones en los equipos y redes de transmisión y distribución.

Con ayuda de las baterías de condensadores es posible corregir el factor de potencia de nuestras instalaciones, reduciendo significativamente el coste de la factura final.

Pero además de los ahorros derivados de los propios productos, en el sector industrial el tema ahorro de energía es una cuestión en permanente tratamiento: ¿dónde hay que actuar? ¿qué medidas son necesarias para aprovechar mejor el mayor potencial? Y una vez llevada a la práctica una determinada medida, ¿cómo se reconoce y documenta su eficacia?

Para dar respuesta a este tipo de preguntas hacen falta sistemas que mejoren la transparencia de la demanda energética y la calidad de la misma.

En definitiva, para poder ahorrar energía es necesario conocer cuánto, dónde y cuándo gastamos.

En próximas entradas de este blog, se detallaran soluciones específicas, de fabricantes especialistas, para mejorar la eficiencia energética en la industria.

Hay una fuerza motriz más poderosa

que el vapor, la electricidad y la energía

atómica: la voluntad.

Albert Einstein

 

Acerca de slabiaga

Responsable de mercado y jefa de producto industrial en Sonepar Ibérica. Está interesada en soluciones eficientes que reduzcan los costes energéticos de los procesos industriales.
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