¿Eficiencia energética vs calidad y diseño de la iluminación?

“… necesito unas lámparas de leds, para cambiar las que tengo antiguas!”

Esta frase es el principio del caos para muchos comercios, oficinas, alumbrados públicos, etc.

“Ahorrar energía” es el principal objetivo, ¿pero a cualquier precio?

Cada vez es más habitual encontrarse con locales, que aparentemente no han cambiado, pero los percibimos diferentes a como los conocíamos con anterioridad.

A simple vista nada ha cambiado pero los notamos diferentes… menos atractivos. La ropa del expositor tiene menos brillo, la cafetería tiene un ambiente frío, ese mueble ha perdido el color ¿qué está pasando?

Hace unos días, tuve ocasión de pasar por un comercio al que acudo con frecuencia y me encontré un local distinto, a pesar de no haber sufrido cambios aparentes. Recuerdo que ese comercio era atractivo, agradable y el producto siempre destacaba, pero esta vez no era así. Había una sensación fría y extraña, pero lo verdaderamente preocupante era que el producto estaba apagado, pobre y sobre todo, no llamaba mi atención.

Hablé con el encargado de la tienda y me comento que habían sustituido todas las lámparas. Según él, la factura eléctrica era bastante elevada debido en gran parte  a la iluminación y una empresa les había propuesto, cambiar todas las lámparas antiguas por unas nuevas de leds. Les aseguraron que iban a reducir bastante el consumo eléctrico y en menos de dos años, amortizaban la instalación.

La marca de las lámparas no era conocida, así que en el supuesto de que los productos instalados, cumplan con la calidad anunciada y mantengan todas sus características técnicas a lo largo de la también supuesta vida útil, estoy seguro que ahorraran energía… pero ¿a qué precio? ¿Qué beneficios obtiene un comercio, si por ahorrar energía deja de vender sus productos porque han dejado de ser atractivos?

Este ejemplo es uno de los muchos cambios de sistemas de iluminación que se están realizando hoy en día, sin tener en cuenta otras muchas necesidades.

Con la iluminación led, además de ahorrar energía también es posible seguir manteniendo e incluso mejorando la calidad de las instalaciones de iluminación actuales.

Están surgiendo oficinas con niveles de iluminación inferiores a los reglamentados, comercios que han dejado de atraer a los clientes, alumbrados viales que no cumplen los niveles necesarios para garantizar la seguridad del tráfico, etc.

A la hora de acometer un cambio es fundamental tener en cuenta otros muchos factores tanto de las características de las lámparas o luminarias, como los requisitos lumínicos y diseño de la iluminación.

Características como temperatura de color, flujo luminoso, ángulos de apertura, vida útil, etc. son tan importantes como los vatios de consumo, pero en muchos casos no suelen tenerse en cuenta a la hora de adaptar las instalaciones con lámparas o luminarias de tecnología led.

Por estos motivos, antes de realizar cambios importantes en las instalaciones de iluminación, aconsejamos buscar asesoramiento y apoyo en equipos de profesionales que puedan recomendarnos cuál es la mejor solución.

La eficiencia energética, no es el único objetivo que debemos tener en cuenta a la hora de actualizar las instalaciones, si queremos que nuestros clientes se beneficien de una instalación energéticamente eficiente con leds, además de mantener o mejorar la calidad y el diseño de su iluminación.

Si queremos que nuestros clientes se beneficien de una instalación energéticamente eficiente, que además mantenga o mejore la calidad y el diseño de su iluminación, la eficiencia energética no es el único objetivo que debemos tener en cuenta a la hora de actualizar las instalaciones.

Acerca de Antonio Alonso

Es responsable del depatamento I+C Iluminación y Control de Sonepar Ibérica, donde, fiel a los principos de BlueWay, busca combinar eficiencia y funcionalidad con la estética y el comfort.
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Una respuesta a ¿Eficiencia energética vs calidad y diseño de la iluminación?

  1. Xavier Sevilla dijo:

    Estoy casi totalmente de acuerdo contigo. No debemos olvidar que eficiencia es “hacer lo mismo con menos recursos”. Por tanto, si no se ofrece exactamente lo mismo o algo mejor, estaremos hablando únicamente de ahorrar, de gastar o consumir menos, pero eso no es eficiencia.

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